Me detuve en el semáforo y vi como dos palomas gigantes adornaban la pared. Una mano parece pedir el significado que perdió desde que se convirtió en moda levantar esos dos dedos. Chingao, esta ciudad ya no es la misma porque su gente ya no es la misma. Pedimos paz pero ni siquiera tenemos respeto por los demás conductores. Queremos que el gobierno nos solucione todo, pero nos indignamos cuando despues de cada noticia roja nos reviran ¿y donde están los papás de esos jóvenes? A cada asesinato nos volvemos más insensibles, solo esperamos que "no nos toque", nos hacemos de la vista gorda. Algunos se fuerón, otros todavía tenemos la esperanza de que se puede realizar un cambio de fondo, instrospectivo pues, pero es difícil y lento: ¿en cuantas personas puedo influir positivamente antes de que me muera yo ó de que se muera esta ciudad? ¿en cuanto tiempo se reconstruye lo araigado? es difícil saberlo, sobretodo cuando los dueños de esta ciudad no te lo permiten, quizá sea una batalla perdida pero al final del día te das cuenta que eres un simple ser humano y no el centro del universo, ese es el error que los delincuentes cometen.
El semáforo cambia a rojo y el coche de atrás -impaciente y malhumorado como casi todos- ya esta sonando su claxon para que me mueva lo más rápido, pienso que tal vez tiene algo de vida o muerte que atender, me arranco mientras sigo pensando en esas dos palomas y la señal de "amor y paz".




